Sobre la imagenLa mayor parte de vosotros sabe que no llevamos mucho tiempo como “empresarios”, pero unos pocos meses ya nos han mostrado algunas interesantes experiencias.
Hace unos días, recibimos por correo electrónico un currículum. Por cortesía, dejaremos el nombre en el anonimato. Como siempre hacemos, nos dispusimos a leer, por encima al menos, ese C.V. porque creemos que es lo mínimo que se debe hacer ante alguien que se ha tomado la molestia de contactar con nosotros.
Nos escribía esta persona porque quería trabajar como profesora de español para estudiantes “extrangeros” y, entre las bondades de su personalidad, destacaba que era muy “actiba”. Tal cual; no es una errata mía, que podría serlo, ni el corrector de Word está desactivado o de vacaciones, que también podría ser. No quiero entrar en otros aspectos como el desprecio hacia los signos de puntuación, el dudoso criterio a la hora de poner mayúsculas o el uso de grafías propias de los SMS.
No deja de ser curioso la importancia que se le da a la imagen, al aspecto exterior en nuestra sociedad. Quien más y quien menos intenta conjuntar su ropa de la mejor manera posible, visita con mayor o menor regularidad la peluquería y los centros de estética y se preocupa por lucir una sonrisa blanca y sana. Tal vez los más preocupados por esta cuestión sean los más jóvenes.
Y no digo esto porque me parezca mal. Todo lo contrario. Lo comento porque muchas de esas mismas personas que tienen dificultad para conciliar el sueño la noche anterior pensando en qué se van a poner al día siguiente, no le dan la más mínima importancia a algo que los define mucho mejor y más rápidamente: su expresión, tanto escrita como oral.

Está claro que a todos se nos puede escapar, que todos tenemos algún “lapsus”, que el mejor escribano echa un borrón. Pero algunos son imperdonables. Qué razón tiene Arturo Pérez Reverte cuando en algunas ocasiones, desde su tribuna en XL Semanal, arremete contra la dejadez y desidia del actual sistema educativo español. Bien sea en cuestiones lingüísticas, como la que nos ocupa, bien sea en otro tipo de cuestiones.
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